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Imposición de bandas a Carmen Prades FMV y su Corte de Honor. En cuanto al espectáculo, flojo con un intento evidente de agradar al fallero. Básico siguiendo la máxima del menos es más y posiblemente un tanto repetitivo para el público asistente aunque agradeciendo no fuera la típica dansà. El discurso del sempiterno Boro Peiro en su línea y muy emotivo aunque un tanto previsible y,m como no, interminable, como ya es tradición. Lo mejor, el fin de fiesta con castillo de fuegos artificiales y otra cuestión a agradecer es que terminara una hora antes de lo previsto gracias al cambio de formato evitando el intermedio, en una noche básicamente plana. En cuanto al desigual trato a los medios informativos, nada nuevo. Lo de siempre, un año más.